La corrupción en el
sector educativo

Todos los padres esperan una buena educación para sus hijos
ya que es la clave para su futuro, particularmente el de los
pobres. La educación confiere a los ciudadanos jóvenes el
conocimiento y las aptitudes para prosperar en la economía de
su país y participar plenamente en la sociedad. La educación es
la piedra angular del desarrollo económico y social, un derecho
humano, bajo el derecho internacional, tanto como
constitucional en la mayoría de los países.
Sin embargo, la educación pública se caracteriza con frecuencia
por ser de mala calidad y de acceso inecuánime. Por ejemplo,
un estudio sobre los servicios educativos en África demuestra
que más del 50 por ciento de los entrevistados reportan la
existencia de numerosos retos en relación con el acceso a la
educación básica. Entre los retos mencionados se encuentran el
hacinamiento en las aulas, la falta de buen mantenimiento en las
escuelas, el ausentismo de docentes, la falta de libros y
materiales didácticos, además de costos inaceptablemente altos
de gastos y matrículas.1
En muchos países tener acceso a las
instituciones de educación superior depende más de los medios
económicos de los padres y de su posición social que del
talento, esfuerzo y méritos del estudiante. Desafortunadamente,
la corrupción suele ser una de las causas principales de los
problemas mencionados. La corrupción en el sector educativo
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Cuando surge, la corrupción va en contra del propósito de la educación: a tener
un sistema abierto y universal basado en el mérito y no en los recursos
financieros de una familia. En un sistema educativo corrupto los estudiantes no
adquieren las aptitudes y conocimientos que les permitiría contribuir
significativamente a la economía y sociedad de su país. Desde una temprana
edad aprenden que la falta de integridad es un estilo de vida aceptable, lo que
permite que estos valores se conviertan en la norma dentro de la sociedad.
1. La preponderancia de la corrupción
En la mayoría de países, el Estado goza de una discreción considerable
sobre el sistema público educativo. Hasta en los sistemas descentralizados,
los gobiernos generalmente controlan las actividades claves como la nómina
de los docentes y la supervisión del presupuesto. Dicho monopolio crea un
ambiente propicio para la corrupción a nivel político, administrativo y en las
mismas aulas.
A nivel político. El sector educativo es especialmente propenso a la
manipulación política dado su tamaño tanto en términos financieros como
recursos humanos. La corrupción consume en promedio entre un 20-30
por ciento del presupuesto nacional. La corrupción política se encuentra
en todo rincón de un país y puede asumir varias formas: los políticos
pueden inmiscuirse en el nombramiento, promociones o transferencias de
docentes o ‘asegurarles’ sus servicios durante elecciones.2
Las
consideraciones políticas también pueden influir en la decisión sobre
dónde construir escuelas.
A nivel administrativo. La corrupción puede tener lugar en todos los
niveles administrativos incluyendo el nivel ministerial, de distritos y
escuelas. Es posible que: los inspectores escolares pidan sobornos a
cambio de un informe favorable ante el organismo correspondiente; que
se abuse de las instalaciones escolares al utilizarlas con fines privados o
comerciales; que el material didáctico y los útiles escolares se vendan en
vez de ser distribuidos gratuitamente; o que la escuelas y universidades
cobren tarifas no autorizadas (véase el recuadro en el lateral).
A nivel escolar. Es probable que los docentes se ausenten de las aulas,
no

enseñen de acuerdo al plan de estudios, o bien que extorsionen a los
estudiantes a cambio de ciertos servicios. La explotación sexual de
estudiantes por parte de los maestros y profesores también se ha
convertido en una forma de corrupción frecuente en muchos países.
2
Los casos de Bangladesh y
México: Pagando por una
educación gratuita
En Bangladesh, en donde la
educación en las escuelas públicas
es gratuita hasta el nivel secundario
más alto, el 36.5 por ciento de los
estudiantes deben realizar pagos no
autorizados.3
Para registrarse en un
plan gubernamental de subsidios
para niñas estudiantes el 32.6 por
ciento se ven obligadas a pagar
sobornos, mientras que más del 54
por ciento de las que reciben dicho
subsidio también tienen que pagar
sobornos
En México, el hogar promedio paga
US $ 30 más al año por servicios
educativos que, dentro del marco
legal, son gratis.4
Además, un
estudio se ha revelado que los
sobornos ocurren con frecuencia
para poderse matricular o para
obtener los archivos de exámenes
de las escuelas.
‘Los hijos de los ricos no
tienen que tener un buen
desempeño escolar, ellos
saben que el dinero de sus
padres les garantiza el éxito.
Ellos entienden que lo
importante no es el
conocimiento sino el dinero’.
- Relato de un profesor de
matemáticas en Ucranio5 La corrupción en el sector educativo
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2. El financiamiento educativo
Existe corrupción tanto en la asignación, ejecución y uso del presupuesto
educativo. Dada la envergadura del presupuesto educativo de un país, hasta los
bajos niveles de corrupción en el manejo financiero pueden representar una
pérdida considerable de recursos públicos.
La reciente descentralización administrativa en el sistema educativo ha resultado
en un aumento del riesgo en la manipulación de las finanzas de la educación,
especialmente si no se les suma a los nuevos poderes discrecionales de las
autoridades locales, las normas y procedimientos de control y medidas
adecuadas para el desarrollo de capacidad. Ya que más personas tienen acceso
a los recursos, y como hay más niveles administrativos involucrados en la
financiación de la educación, las oportunidades de fraude y corrupción también
han aumentado.
La ajudicación del presupuesto. Los países con altos niveles de corrupción
invierten menos en servicios públicos dejando el sector educativo sin fondos
suficientes.6 Además, los recursos se pueden desviar de las zonas más
necesitadas, especialmente las zonas rurales, hacia las ya privilegiadas como las
zonas urbanas. Es también posible que se asignen recursos a escuelas donde
hay mayores oportunidades para un lucro privado. Los contratos para construir
escuelas, comprar libros y proveer alimentos les da rienda suelta a los
proveedores privados para aprovecharse de sobornos, nepotismo y favoritismo.
Además, las asignaciones escolares se pueden distorsionar por medio de datos
manipulados, como por ejemplo un número exageradamente alto de matrículas.
Esta distribución inecuánime de recursos tiende a beneficiar a los más
favorecidos perjudicando así a los pobres, además de impactar la equidad
educativa. Las asignaciones extra-presupuestales representan un riesgo
particularmente alto especialmente cuando los donantes extranjeros ofrecen
financiación directa a las escuelas y evitan intermediarios como los
departamentos gubernamentales u organizaciones civiles. Con frecuencia, el
dinero se otorga sin controlar los gastos o la calidad de los servicios. Esto deja a
las escuelas con materiales o edificios innecesarios o de calidad inferior.7
La ejecución del presupuesto. Los recursos

asignados quizás no lleguen a las
escuelas o universidades. En vez de esto, resulta probable que las autoridades
malversen o abusen de los fondos al manipular las licitaciones para la
construcción de escuelas y obtención materiales didácticos. Resulta posible que
las estipulaciones contractuales se centren en un solo proveedor, que los
procesos cerrados de licitación excluyan a posibles interesados o que conlleven
a precios exagerados. El grado de la fuga de recursos en los gastos no salariales
en la educación primaria, medido por estudios de rastreo de gastos públicos,
varía entre un 10 y 87 por ciento en varios países estudiados por el Banco
Mundial.8
Como resultado, libros de texto resultan de menor calidad o bien la
producción de los mismos es insuficiente, la infraestructura en los edificios de las
escuelas resultan defectuosas y pueden llegar a colapsar, los servicios sanitarios
3
Sin textos escolares en las
escuelas filipinas: El papel de
la corrupción
En Filipinas, se descentralizó el
suministro de textos escolares en la
década de 1990, y la compra de
dichos textos se empezó a negociar
directamente con los proveedores a
nivel regional.
La corrupción proliferó: los sobornos
en las oficinas regionales de
educación representaban hasta el 20
por ciento de un contrato. En
general, se estima que entre el 20 y
65 por ciento de los fondos para
comprar estos textos desaparecieron
en sobornos para las autoridades
corruptas.
El resultado fue una importante
escasez de libros en 40.000 de las
escuelas públicas del país, a pesar
del alto nivel de inversión. La
situación obligó a que seis
estudiantes compartieran un texto a
nivel de escuela primaria y por ocho
en las escuelas secundarias.10La corrupción en el sector educativo
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pueden no ser construidos y los materiales didácticos pueden nunca llegar a sus
destinos programados. (Véase el recuadro en el lateral).
Uso de recursos de la educación. Los fondos que llegan a las escuelas quizás no
se utilicen de acuerdo a los propósitos iniciales. Es posible que los textos
escolares se vendan en vez de ser distribuidos gratuitamente, que las
autoridades escolares realicen pagos ilegales utilizando órdenes y recibos
falsificados, o que se exagere la cantidad de bienes supuestamente comprados.
¿Qué se puede hacer?
Ante todo, la transparencia y el acceso a la información son medios importantes
para contrarrestar y prevenir la corrupción en financiación educativa. Entre más
se informen las personas con respecto a las adjudicaciones y ejecuciones del
presupuesto, y de los planes educativos en general, más se ceñirán aquéllos en
puestos de responsabilidad a las políticas y normas establecidas. Como se ha
comprobado, la exposición al público representa el impedimento más grande a la
corrupción. Por ejemplo cuando los profesores saben las fechas y montos de sus
pagos, los fondos estatales para salarios se administran mejor (Los salarios de
profesores representan entre el 80 y 90 por ciento del presupuesto total de la
educación en la mayoría de países).9
La ‘formula de financiamiento’, un sistema de reglas preacordadas para distribuir
recursos a las escuelas y universidades, es otra alternativa para reducir los
poderes discrecionales y contribuir a una mayor equidad en la educación. Las
transferencias directas en efectivo a las escuelas (‘subsidios para capacitación’)
pueden limitar las oportunidades de corrupción únicamente si las mismas
cuentan con normas financieras y de regulación bien definidas que son puestas
en práctica por funcionarios capacitados para controlar sus fondos. Además,
deben existir de auditorias regulares realizadas por agencias independientes
para controlar la corrupción en las finanzas de la educación.
Los grupos de interés a nivel local tales como los padres, maestros y estudiantes
pueden ofrecer valiosa retroalimentación en cuanto al uso apropiado y la calidad
de materiales didácticos recibidos por las escuelas, o bien sobre la conveniencia
de los fondos escolares. La participación comunitaria en las finanzas escolares,
por medio de comités escolares que controlan los presupuestos de las mismas,
también puede ser eficaz siempre y cuando los miembros del comité tengan las
habilidades y la posición social adecuadas para enfrentarse a la corrupción.11
En el ámbito de las adquisiciones, especialmente para las compras directas, se
requieren de sistemas de licitación abiertos, criterios y procedimientos claros
para garantizar que las escuelas reciban los mejores productos y servicios.12
Reglas sobre el conflicto de interés para los que tomas las decisiones y el
acceso público a las propuestas de licitaciones también ayudan a contener la
corrupción en la contratación pública.
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